La Ciencia del Ritmo en la Pérdida de Grasa
El mayor error en los procesos de pérdida de peso es la prisa. Cuando perdemos peso de forma excesivamente rápida (más del 1.5% del peso corporal semanal), el cuerpo entra en un estado de **emergencia metabólica**. En este escenario, el organismo prefiere degradar tejido muscular —que es metabólicamente "caro" de mantener— para obtener energía, conservando las reservas de grasa como mecanismo de supervivencia.
Un ritmo saludable y sostenible se sitúa entre el **0.5% y el 1% de tu peso corporal por semana**. Este rango permite que el déficit calórico sea cubierto principalmente por la oxidación de lípidos, manteniendo la integridad del tejido muscular (especialmente si se acompaña de entrenamiento de fuerza).